miércoles, 6 de noviembre de 2013

VIVA EL FIN DEL MUNDO


Desde las cloacas de la sociedad percibo que empieza a oler mejor. El olor viene de la superficie, es un olor nunca antes conocido, nunca antes sentido. La producción del hombre masa termina. Los hombres de corbata comienzan a ser ahogados uno tras otro según salen de la maquinaria que los produce. Sus siervos, los que repiten todo lo que dicen, los que los defienden, comienzan a sentir dentro de sí la traición tan evidente que sufren. Pero éstos quieren seguir teniendo padre, sin terminar de vislumbrar que éste los abandonó. Siempre es más cómodo obedecer,  pero ¿A qué precio? Ignorantes caminan de nuestro lado intentando no vacilar más, escalando por los peldaños que nos lleven a la superficie que conquistaremos con nuestra sangre. Ignorantes que creyeron ser eruditos de cualquier saber banal que les aportó ser estafados, y, hundidos en la autocompasión, no quisieron ver su culpa, ver su necedad.


Aquí llegan los proscritos, nacidos en las alcantarillas de todas partes, que tuvieron que palparse entre sí para conocerse, que tuvieron que sufrir la codicia de los otros delante de sus ojos. Aquí llegamos, con la intención de transformar nuestra rabia en un arma que ponga las cabezas de nuestros opresores a la altura de nuestros pies. ¿No sentís, petimetres del primer mundo, el aliento de los abandonados en vuestra espalda? ¿No sentís nuestras pequeñas sombras juntas formando una bestia histórica? Quizás todavía no, pero no tardaréis en sentiros presas de vuestros propios actos. ¿Quién se autocompadecerá ahora? ¿Quién será el culpable del fin?
 
Señores a los que regalamos nuestro tiempo produciendo su dinero, sepan que el papel volverá a tener su valor original. No seremos más máquinas humanas, si no es para utilizar nuestro adoctrinamiento quemando su imagen, y su semejanza, inmolándonos ante ustedes. Sus símbolos pasarán a ser la verdadera cloaca, su poder quedará acorralado ante la sucesión en ustedes de nuestras lágrimas derramadas por hacernos odiar este mundo, pero mil veces agradecidos estaremos porque el miedo les paralice ante el poder verdadero, el poder de nuestro movimiento, el poder del ser humano, el poder de la moral

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